Laura V. Medel: Cápsula de tiempo

Suspendo en lap a u s ade las palabrasesta cápsulahecha de versos. Pensaba en un tiempoque no existe nuncay que, sin embargo,llega; siempre es.Intempestivo. —FUTURO— Para los entes queaún no se gestan: Guardoen esta cápsulatres palabras que,hoy,deseo caducasde presenciade acto, de reflejo,en nuestro mundo.                Para un tiempoque ya no será mi tiempo: genocidioecocidiofeminicidio —Y todas sus causasy todas sus consecuencias— Cuando el poder de memoria colectivasea lo único vigente en ellas.Cuando hayan abandonadolugar, cabida y cuerposen esa otra realidadsiempre posible: —FUTURO— Ábrase el sentidode esta cápsula de tiempocuando llegue su tiempo. Solía ser narradora porque hubo quien, a temprana edad, … Continúa leyendo Laura V. Medel: Cápsula de tiempo

Duma Corteza: Madres Alfa

Todo estaba perdido.La luz solar era veneno puro,el agua ya no podía potabilizarse.Sin flora, sin fauna,el destino estaba escrito. Solo quedaba la última esperanzapara la especie alfa:una segunda oportunidaden un hábitat distinto. Cumplir el fin más importante:preservar la especie. El Gran Patriarca ordenó el traslado.Todas las mujeres en edad fértilfueron marcadas como “semillas viables”.A nadie se le preguntó si quería ir.Se asumió que eran esperanza. Para preservar la salud mentalde las madres alfa,se permitió que algunasllevaran a su familia nuclear(si es que la tenían). Fue una época triste.Una cosa es el protocolo, otra la dura realidad. Muchas —la mayoría—fueron enviadas … Continúa leyendo Duma Corteza: Madres Alfa

Karen Padilla: Rara la erre del jardín

Mi hijo salió al jardín y encontró una letra. Era pequeña, torcida, parecía un insecto dormido. La tomó con cuidado, como si pudiera romperse y me dijo —Mira, mamá. Una erre.   No supe cómo había llegado ahí. Tal vez se desprendió de alguna palabra que ya no usamos Rojo, recompensa, reírse fuerte. Tal vez pertenecía a alguien que la perdió.   Él la sopló y la letra se movió. Giró en el aire como diente de león, Una pelusa que buscaba sitio en su boca Y cuando la tocó con la lengua, La erre despertó: vibró, trémula, Como si … Continúa leyendo Karen Padilla: Rara la erre del jardín

Verónica Olvera Rivas: Madre Harpía

Fui ave dócil en trinode plumaje incautoluché contra la soberbia de un poderíoLlevo la piel cosida con retazos de injertosresultados de heridasGarras brotan en mis manos como señal de advertenciaacción mecánica contra cualquier amenaza Espectral y solitariasobrevuelo en la tenebradefiendo el territorioNuestros nidos Si intentan trozar tus alassuspendidos como guiñapossacudiré sus huesosexhibidos seránjunto a otros seres inmundos Se transformarán en gusanosque llevaré hacia mis crías. Soy Verónica Olvera Rivas. Poeta participante en Antologías como » Mujeres Umbral», Voces por el autoestima, Latika y La Bestia Indócil. He publicado en Ágora poética “Mujeres de letras libres», Sonámbula y Plana poética. Publiqué … Continúa leyendo Verónica Olvera Rivas: Madre Harpía

Rocío Mylene Ramírez: Me dijeron

Me dijeron que no me comiera las uñas,que no me cortara el pelo,que había que llorar al menos nueve veces,pero que no llorara en días como estos.Exigieron que permaneciera quieta,que no usara el teléfono,que no buscara respuestas.Señalaron que es mejor levantar los brazos,pero sin empuñar las manos,que cambiara la cerradura, por si acaso,que no abriera la boca.Insistieron en que no usara cosas rotas,incluyendo a las personas,porque son de mala suerte.Recalcaron que no debía salir a la lluvia,porque el agua que cae del cielo te enferma.Gritaron que cerrara los ojos,que olvidara mi voz.Pero no se percataron de que soy sorda. Soy … Continúa leyendo Rocío Mylene Ramírez: Me dijeron

Presagio: Magda Calderón Rodríguez

Son las mismas manos: las que señalaron con odio y condenaron las que cortaron la leña y la apilaron al centro de la plaza las que prendieron el fuego y lo avivaron. Son los mismos ojos los que observaron arder los cuerpos sin inmutarse. Las mismas manos hoy juzgan señalan agreden violentan. Son los mismos ojos con las llamas tatuadas en las pupilas. Viajaron a través de los siglos inmunes a la razón. Manos con la antorcha lista para hacer arder a las mujeres que les inspiran terror. Pero esas manos y esos ojos ignoran la otra parte de la … Continúa leyendo Presagio: Magda Calderón Rodríguez

Ana Jácome: Micelio

Respiras. El fango te arropa, hueles a mezcla de arcilla y agua. Te miras los dedos pequeños como brotes, desentumes las hifas largas que se estiran cual piernas. Bostezas. Arriba ya cantan las aves, la luz matutina acaricia las hierbas y el suelo bebe el rocío en gotitas. Escuchas las patas de algún escarabajo inquieto que también comienza el día. Te rascas la cabeza; lejos, bajo tu espalda, sientes el paso lento de una lombriz de tierra.  Te encoges en tu pequeñez y luego te expandes para dejar escapar una voz que suena a minerales, nace en tu boca de … Continúa leyendo Ana Jácome: Micelio

Receta para la autonomía de cuerpas y territorios

Lavar con agua de río vivo, de mar profundo o de rocío fresco el miedo a ser juzgadas, el temor a ser quien eres. Rebana groseramente las expectativas impuestas para después triturarlas hasta convertirlas en polvo fino. En un molcajete machaca todos los deberías, todos los no eres lo suficiente. Une todos los ingredientes y agrega flores de tu jardín interior hasta formar una pasta para la confianza. Con esta receta colectiva removemos la violencia de nuestras vidas, de las vidas de las mujeres. Será de suma importancia conjurar este augurio en cuanto nazca una niña, en cuanto se asome … Continúa leyendo Receta para la autonomía de cuerpas y territorios

Yessika María Rengifo Castillo: Volvió la catrina, Adela Fernández

Un dieciocho de agosto  sin los olvidos del fantástico reloj  porque las luchas permanentes son los ecos del camino  volvió la catrina, Adela Fernández.  La identidad no se pierde  como el Instituto Nacional Indigenista   y esa Época de Oro del cine mexicano  la historia no se olvida. Tan fuerte como la luna  sin los miedos de la noche  la defensora de los legados patrimoniales  no existe la tristeza en sus ojos  porque su sonrisa no se quiebra. Los guiones y las direcciones son los caminos  que susurran los surrealismos de las humanidades acompañando los escritos y las poesías  volviendo la … Continúa leyendo Yessika María Rengifo Castillo: Volvió la catrina, Adela Fernández

Ana Mayela De Velázquez Farfán: Humedad

Permítanme admirar el cielo nublado, la lluvia diaria, la hierba que crece, el moho, el lodazal. Cuando terminó la sequía, nosotras todavía estábamos aquí. Estuvimos en latencia durante doscientos cincuenta años. Se calentó el agua en los océanos, hubo incendios forestales, dejaron de existir los vertebrados. Ahora, en el suelo oscuro, nutrido de huesos, pelos y plumas, ya no huele a podredumbre, huele a humedad. Crecen nuestros cuerpos fructíferos, se abren, exhalan esporas que crecen en tierra ajena. Es una migración silenciosa, solamente nos acompaña el sonido de burbuja reventada que emiten las células vegetales. Otra vez está nublado. Ana … Continúa leyendo Ana Mayela De Velázquez Farfán: Humedad