Desirer Sanchez: Donde nacen las alas

Lynn estaba de pie en la cima de la colina más alta de su aldea, mirando hacia el horizonte donde las luces de Telysia, la ciudad flotante, danzaban en el cielo como estrellas atrapadas en una red. Su resplandor azul y dorado era visible incluso desde la distancia, un recordatorio constante de lo que estaba fuera de su alcance. —¿Sigues soñando con Telysia? —preguntó Kade, su hermano menor, mientras trepaba torpemente la colina para alcanzarla. —No es un sueño, Kade. Es una meta. —Lynn apretó los puños. Kade se dejó caer en la hierba, sacudiéndose el polvo de las botas. … Continúa leyendo Desirer Sanchez: Donde nacen las alas

Monse Chávez: Aquella vez en que la noche se convirtió en día

Se había cansado de intentar. Siempre fue una lucha perdida, se repetía para sí misma. Una lucha que sólo la muerte podía terminar. Pero ¿cuándo llegará? Se preguntaba a diario. Si él no lo hacía durante una de esas madrugadas, entonces ella misma tendría que encargarse. Pasaba el día repasando sus opciones, pero ¿qué opciones tenía? Si las puertas con candado no se abren de un fácil empujón, si nadie al otro lado de la pared escucha, si el cuerpo golpeado es débil para escapar. Una noche soñó que se iba. Que su cuerpo, ya sin hematomas, se levantaba del … Continúa leyendo Monse Chávez: Aquella vez en que la noche se convirtió en día

Mariana Palma Navas: ¿Te acuerdas?

¿Cómo es posible que haya pasado tanto tiempo estando tan sola? Ya no recuerdo mi cara frente al espejo, ni mis ojos, ni mi sonrisa, ni mi hermoso cabello… Solo el tacto de mis manos es la memoria viva de quien soy ahora, paso con delicadeza mis palmas por mi rostro y solo siento más arrugas que antes, unos nudos gigantes en mis crespos, suciedad en mis dientes. No entiendo por qué la vida se me está pasando en este espacio tan pequeño, donde no entra siquiera la luz de las habitaciones aledañas. Con amargura y una pena que me … Continúa leyendo Mariana Palma Navas: ¿Te acuerdas?

Gabriela EG: Soledad

Antes de que todo se oscureciera, recuerdo como limpiaban mis manos delgadas de las cuales solo tenía ya cuatro uñas, mis antebrazos estaban llenos de rasguños por aquella defensa que di, como en la guerra, cuya pelea por la vida debe ser permanente para sobrevivir de los ambientes más hostiles, de la maldad, en este caso de mi peor enemigo, un demonio disfrazado de amor. Esa persona que decía amarme más que a nadie, mi pareja, mi tormento hasta el último minuto, hasta el último suspiro de mi existencia. Ese mismo que algún día me prometió los más grandes y … Continúa leyendo Gabriela EG: Soledad

Mónica Urbina Lagunas: Prohibido zambullirse

La playa El Caiman estaba abarrotada de familias que les había parecido muy buena idea pasar el domingo lejos de las obligaciones domésticas. El cielo se había empezado a llenar de nubes como el mar de bañistas que, sin temor a la temperatura del agua, se zambullían en ruidosos clavados. El viento sacudía las sombrillas, las mujeres sujetaban sus sombreros, se quitaban los lentes y miraban amenazantes al cielo como si así lo obligaran a despejarse. El ruido de las bocinas, las carcajadas y el crujido de las papitas se volvieron una especie de conjuro colectivo para espantar el pronóstico … Continúa leyendo Mónica Urbina Lagunas: Prohibido zambullirse

Amparo Dávila: La señorita Julia

La señorita Julia, como la llamaban sus compañeros de oficina, llevaba más de un mes sin dormir, lo cual empezaba a dejarle huellas. Las mejillas habían perdido aquel tono rosado que Julia conservaba, a pesar de los años, como resultado de una vida sana, metódica y tranquila. Tenía grandes y profundas ojeras y la ropa se le notaba floja. Y sus compañeros habían observado, con bastante alarma, que la memoria de la señorita Julia no era como antes. Olvidaba cosas, sufría frecuentes distracciones y lo que más les preocupaba era verla sentada, ante su escritorio, cabeceando, a punto casi de … Continúa leyendo Amparo Dávila: La señorita Julia

María Alvarado De la Rosa: Juventud

Ana y Leo se amaban, luego de veinticinco años de matrimonio su amor había crecido. Arreglaban cualquier diferencia hablando, llegando a acuerdos, y teniendo sexo. Al día siguiente de una discusión, se les podía ver abrazados, sonrientes, como una pareja joven. Durante años habían tomado vacaciones junto con sus dos hijos, disfrutando verlos divertirse y crecer en cada viaje. Esta vez el paseo cambio de tono, la pequeña familia decidió vacacionar en compañía de la familia de la prometida del hijo mayor, y el menor invitó a su novia al viaje. Este cambio causaba en la pareja enorme nostalgia. Sus … Continúa leyendo María Alvarado De la Rosa: Juventud

María Fernanda León Medina: Meriba

Why you always go, but feel like my final destination? —Parece que lo descubrí. La constante de tus viajes, desapareces siempre antes de que aparezca la luna nueva, ¿qué es eso que me ocultas?, ¿qué es eso de ti que no me quieres contar? —Exageras, me haces sonar como que me transformo en algo monstruoso, pero tienes razón, desaparezco de mis amistades a conciencia cada cierto tiempo, pero no te debo explicaciones, ni a ti ni a nadie, lo que hago en privado, en las noches de luna nueva, es MI ASUNTO. Nos llevamos muy bien, me encanta estar con … Continúa leyendo María Fernanda León Medina: Meriba

Elisa Moravis: Coolax

El aire del club aún le arde en los pulmones. Una neblina espesa cargada de Otnie-Beta, la más reciente comercialización de feromonas artificiales que los exclusivos asistentes del local aspiraban con deleite. El instante de inhalación es breve, el aire entra con un silbido sutil, llenando los pulmones de inmediato. El aroma químico, dulce y acre, lo invade todo, mientras un calor etéreo se despliega por la garganta, subiendo hacia la mente con rapidez. El efecto es como un latido lento que reverbera en el cuerpo. Robina se sintió satisfecha, salió tambaleándose hacia la calle antes de que la orgía … Continúa leyendo Elisa Moravis: Coolax

Mared Souverbille: Néctar Celestial

Fugaces momentos de placer invaden mi cuerpo. ¡Regresa a mí!, le digo a la luna; volvamos a perdernos  recorriendo lentamente cada punto de partida. Explotemos juntas como el volcán que hace erupción. Siénteme ahora que estoy dispuesta a vivir. Deja de temerle al castigo divino; redimirte no es necesario. Préstame tu alma chorreante de pureza, quiero beber del néctar celestial del que solo tú puedes dotarme. Fugaces momentos son aquellos a tu lado. No serán eternos, como lo he planeado; pero no me importa si fugaces deben ser, mientras de tu néctar celestial me dejes beber. Soy Licenciada en Comunicación … Continúa leyendo Mared Souverbille: Néctar Celestial