En la escuela podemos desempeñar nuestra actividad favorita usando un sombrero de papel con nuestro color preferido. Yo, elegí ser narradora de cuentos; Vero, una maestra de idiomas; Esperanza, una bióloga marina; y Jessica, una detective secreta. Entre todas, decidimos investigar en libros especializados de la biblioteca y en internet sobre el tema que cada una como profesionista debería conocer.
Esperanza encontró datos acerca del mimetismo, una habilidad que tienen algunos seres vivos para igualarse físicamente a otros y asegurar su supervivencia cuando están cerca de un rival. Explicó que un ejemplo de este caso, surge cuando el pulpo logra camuflarse de colores similares a los de un arrecife o un objeto sólido para adherirse a este, pese a su condición daltónica, identifica el color de su escondite para estar a salvo. También puede expandirse para verse más intimidante y rociar tinta a sus atacantes.
Nos explicó que el caballito de mar es diferente a las otras especies, porque tiene una aleta dorsal en forma de abanico y su cola se enreda en espiral, que puede cambiar el color de su piel para confundir a las macroalgas de su entorno, y lo más bonito, es que emplea chasquidos para comunicarse con su familia. Me gustaron mucho los rasgos del caballito de mar, son tiernos y platican en idioma chasquido con los miembros de su misma especie, los otros caballitos que envían algún mensaje sólo entienden mediante esos chasquidos tan personales. Así, mis amigas y yo, nos mandamos recados por medio de notas escritas en un papelito enrollado para que nadie se entere, o mediante señas, procurando que la maestra no nos descubra.
También nos contó que los delfines, al ser tan inteligentes, enseñan a sus crías a hacer burbujas debajo del agua. Además, los caballitos marinos machos se embarazan, a diferencia de otras especies, donde las hembras dan a luz a sus crías. ¡Increíble! Sin duda, la vida en el océano es muy curiosa.
Esperanza investigó las características de un pez piedra, dice que es muy raro y exótico porque se encuentra en las profundidades del océano, cerca de zonas rocosas para pasar desapercibido. Hay muchos colores del pez piedra: desde un rojo intenso, gris, amarillo, verde, marrón y blanco. Mi favorito es el amarillo. Hay fotografías bellísimas en una enciclopedia de animales marinos en la biblioteca escolar.
Luego de nuestra investigación secreta, Jessica propuso armar un equipo de detectives, desempeñando la profesión que elegimos al principio. Ella estaría a cargo de indagar sobre la vida en el océano; Vero, la maestra de idiomas marinos, comenzaría registrando y clasificando los chasquidos de los caballitos de mar para tener una investigación científica de estos; Esperanza, estaría explorando el océano; capturando fotografías con una cámara imaginaria y luego investigaría el papel de la mujer en la ecología.
Durante su búsqueda de información, registró en una bitácora las aportaciones de las mujeres en el movimiento feminista y reconoció a Rachel Carson, defensora del ecofeminismo a principios de la década de los sesenta, aunque la lucha de esta corriente alcanzó un auge mayor en Estados Unidos tras el uso excesivo de elementos químicos sobre las plantas; su participación innata en el cuidado del medio ambiente que se trasladaron en problemas de un sistema económico y redistribución de la riqueza, dio pie a una organización de mujeres ecofeministas que promovieron la equidad de género desde un punto de vista sostenible.
Las voces activistas captaron mi atención, ya que Vero no dejaba de reproducir un podcast sobre el tema, por lo que en mi memoria, guardo un cachito de cada una de ellas. Redactamos un informe final y lo presentamos frente al grupo.
La maestra estuvo encantadísima con nuestros descubrimientos, primero complementó la investigación de los pulpos: tienen tres corazones y ocho brazos ¡no podía creerlo! Con uno ya es suficiente, al igual que dos brazos para una persona. También dijo que el ecofeminismo busca proteger los recursos naturales y los medios de producción, siendo estos influenciados, en gran medida, por los beneficios propios.
Al terminar la presentación, nuestras compañeras de clase aplaudieron sin cesar; sorprendidas por el resultado de esta actividad. La maestra nos pidió un dibujo representando el animal marino que más nos gustó y la relación con el ecofeminismo, yo aseguré la importancia de apoyar esta corriente en la protección de la vida en el océano. Nunca había sido tan feliz aprendiendo sobre las especies marinas, el lenguaje de los caballitos marinos; un concepto nuevo de feminismo y su relación con la ecología. ¡Maravilloso! Un dato más que anotar en mi cuaderno de detective.

Andrea Villalobos Martínez, también conocida como Andrea Ek, soy una joven escritora originaria de Ciudad Ixtepec, Oaxaca. He aprendido a nombrar las estrellas y escribo como sueño. Licenciada en Ciencias Empresariales en la Universidad del Istmo, Campus Ixtepec. Mi trabajo literario ha sido publicado en medios nacionales e internacionales. He colaborado con escritores de distintos países por medio de reseña de libros.

