Magda Calderón Rodríguez: Indeseada

Se tomó la cabeza con ambas manos al sentir el estallido en su cerebro. No era dolor, sino más bien como un rayo de luz que atravesó una micropartícula de sus neuronas y atravesó todo su cuerpo. Ella no entendía esa sensación, programada como estaba, para no sentir absolutamente nada. Al estallido inicial se sucedieron un sinnúmero de imágenes que vio con la memoria. Ella, desmemoriada de fábrica, estaba recordando lo no vivido jamás. ¿Qué era aquello? Colores brillantes, sonidos intensos, vibraciones que se repetían en bucle… y de pronto… las palabras. Desconocidas para ella que tiene un archivo mental … Continúa leyendo Magda Calderón Rodríguez: Indeseada

Alondra Itzel Vega Cardoso: La tormenta

¿Sientes esta lluvia? Porque las lluvias como esta no se ven, ni se escuchan, ni se huelen, ¡se sienten! Como una estocada en la entrepierna… ¿Qué vas a saber tú de eso, Liliana…? Tú que no te arde el cuerpo ni cuando se te quema la lengua con el café de olla que te endulzas como buñuelo en las mañanas. ¿Sabes, querida? Yo he hecho muchas cosas en esta vida y me han juzgado por todas, hasta por las que no he hecho, pero hay una que me falta, es esa fantasía… que a fuerza de no realizarla se me … Continúa leyendo Alondra Itzel Vega Cardoso: La tormenta

Paola Fioretti: Telequinesis

A una distancia de seis kilómetros a la redonda había un poste de luz que alumbraba la cuadra y las casas circundantes. Clive estaba de pie sobre el techo plano de un hogar ajeno, quitándose la bufanda para dejarla colgar en un hombro. Miraba fijamente el destellante resplandor del foco y entornaba sus ojos para aguzar la vista. Asimismo, blanqueaba la mente de cualquier distracción periférica, inclusive de la suave brisa que rozaba la piel del rostro. Mantuvo su concentración firme, que se potenciaba cada vez más de forma armoniosa, sin despertar ninguna clase de emoción bestial. Luego de tres … Continúa leyendo Paola Fioretti: Telequinesis

Monse Chávez: Aquella vez en que la noche se convirtió en día

Se había cansado de intentar. Siempre fue una lucha perdida, se repetía para sí misma. Una lucha que sólo la muerte podía terminar. Pero ¿cuándo llegará? Se preguntaba a diario. Si él no lo hacía durante una de esas madrugadas, entonces ella misma tendría que encargarse. Pasaba el día repasando sus opciones, pero ¿qué opciones tenía? Si las puertas con candado no se abren de un fácil empujón, si nadie al otro lado de la pared escucha, si el cuerpo golpeado es débil para escapar. Una noche soñó que se iba. Que su cuerpo, ya sin hematomas, se levantaba del … Continúa leyendo Monse Chávez: Aquella vez en que la noche se convirtió en día

María Fernanda León Medina: Meriba

Why you always go, but feel like my final destination? —Parece que lo descubrí. La constante de tus viajes, desapareces siempre antes de que aparezca la luna nueva, ¿qué es eso que me ocultas?, ¿qué es eso de ti que no me quieres contar? —Exageras, me haces sonar como que me transformo en algo monstruoso, pero tienes razón, desaparezco de mis amistades a conciencia cada cierto tiempo, pero no te debo explicaciones, ni a ti ni a nadie, lo que hago en privado, en las noches de luna nueva, es MI ASUNTO. Nos llevamos muy bien, me encanta estar con … Continúa leyendo María Fernanda León Medina: Meriba

Abril Cira: Santa

—Luna llena de escarcha atraviesa con tus rayos mi carne, prepara las hendiduras de mi cuerpo, condúceme hacia ti —Luna llena de escarcha atraviesa con tus rayos mi carne, prepara las hendiduras de mi cuerpo, condúceme hacia ti —Luna llena de escarcha  atraviesa con tus rayos mi carne, prepara las hendiduras de mi cuerpo, condúceme hacia ti Frente a sus ojos las velas cobraron vida, sobre su piel a modo de susurro pronunciaron su nombre ¡Lourdes, Lourdes! pelo a pelo se hizo el silencio, Lourdes echó hacia atrás los ojos, elevo las manos, dibujó en el cielo la estrella. Se … Continúa leyendo Abril Cira: Santa

Selvia Vargas: La mujer que no está dormida

Todos pensaron que había muerto de tristeza, pero jamás se había sentido tan libre. Le pidió a la luna que le enseñara a vivir en su inmensidad y así encontró, en sus propios valles, el placer que nadie más le había podido dar. Aunque la lava no ha surgido en siglos, su deseo arde en cumbres y acantilados. La piensan inactiva, pero, aunque yace blanca, no está dormida. Soy habitante de la CDMX, tengo 33 años, estudié psicología y soy una feminista que busca formas de habitar y resistir desde la cultura y el arte de mujeres. Trabajo como consultora … Continúa leyendo Selvia Vargas: La mujer que no está dormida

Fabiola Morales Gasca: Dendrofilia

Su temblorosa mano tocó el recio muslo mientras la boca buscaba con ansiedad los labios rojos de la mujer. Ella lo deseaba tanto como él, lo sabía; era imposible ocultar el deseo. Tocó su pecho y sintió los pezones erectos, bajó la ropa que los cubría y llevó sus labios para poder succionar de ellos la ansiedad de la espera. Ella gimió ante el placer de sentir la humedad de su lengua. Subió con mayor ansiedad la falda y buscó con avidez retirar la panti de la muchacha, quien lo ayudó a deslizarla, entonces bajó el zíper de su pantalón. … Continúa leyendo Fabiola Morales Gasca: Dendrofilia

Karla Gabriela Barajas Ramos: A la opinión pública

Nos acusaron de incestuosos; pero nuestros tiempos eran otros. Para mí, él es más que un hermano; nacimos del Caos. Aunque me representan como alguien sin sentimientos y fría, lo amé en los bordes del mundo y en los sombríos lugares del inframundo. ¿Cómo no hacerlo? Era poseedor de umbraquinesis, una capacidad psíquica que permite la manipulación de las sombras, con las que me regala ramos de flores oscuras e historias negras.  ¿Quién, en mi situación, se resistiría al llamado de Érebo? Al final, me entregué a él y no fui una sombra más en su colección. Fue mi paredro; … Continúa leyendo Karla Gabriela Barajas Ramos: A la opinión pública

Susana Torres Cabeza: Violetas

Me urge. Me urge atravesar esa coraza de ropas que acarician su piel. No hay nada que desee más que oler ese delicioso sudor de violetas, clavar los colmillos en su cuello, largo y esbelto y beber hasta reventar de éxtasis. El suyo y el mío. Hay sangres de muchos tipos. La mayoría apenas merecen ser recordadas. Circulan muchos cuellos almizclados, hombres y mujeres con perfumes horteras que tratan de ocultar su falta de clase.  Esas sangres sacian de forma momentánea la sed, pero después aburren rápidamente. Los suelo abandonar la misma noche de la caza, durante su embriaguez. Al … Continúa leyendo Susana Torres Cabeza: Violetas