Eliana Soza Martínez: Mi propio jardín

Contemplé su transformación impasible. Todavía recuerdo cuando en medio de la noche se despertó gritando por un dolor insoportable en el dedo gordo del pie. Lo descubrimos inflamado y pálido como si la sangre hubiese dejado de fluir por allí. Un calmante nos sacó del apuro.  Al día siguiente me dijo que estaba normal, tal vez por vergüenza, pero cuando ya no pudo calzar los zapatos me preocupé y le exigí que me lo mostrara. Se sacó con lentitud la media y allí apareció un enorme hongo con cabeza boleada y blanquísimo reemplazando su dedo. Me pareció hermoso, aunque no … Continúa leyendo Eliana Soza Martínez: Mi propio jardín

Karla Gabriela Barajas Ramos: Y salvaje

Alicia tragó al hongo sin percatarse a cuál tipo pertenecía. ¿Su consumo la haría más alta o más pequeña?  Al sentir en su garganta dolor similar al de mordidas, pensó que era  del tipo psicotrópico, pero  escupió sangre y un trozo de carne. Así entendió que se trataba de un hongo carnívoro. Karla Barajas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; 1982. Publiqué Neurosis de los bichos (La Tinta del Silencio, México, 2017), Esta es mi naturaleza (Editorial Surdavoz, México, 2018), Cuentos desde la Ceiba (La Tinta del Silencio, México 2019), Donde habitan las muñecas (Quarks Ediciones Digitales, Perú, 2021), Cenizas de los amordazados … Continúa leyendo Karla Gabriela Barajas Ramos: Y salvaje

Ana Laura Corga: 9 lunares, 4 sangres, 1 grito

Siempre decían que el fin del mundo venía. Hubo tantas fechas que dejaron de importar. Hasta que un día, llegó. No hubo explosión ni estruendo, sólo un silencio que caló hasta los huesos. Ella —última habitante de un barrio de Tlalpan—, guardó lo importante en cajas: recetas con chiles y especias, diarios de lucha, mapas de rebeldía, cantos, poemas y cuentos de mujeres. Cavó una bodeguita bajo el oyamel, la encementó y puso una puerta de acero. Cerró la puerta con un mensaje: “9 lunares, 4 sangres, 1 grito. Sólo entonces abrirá”. La cerró sin lágrimas, preparó té de 7 … Continúa leyendo Ana Laura Corga: 9 lunares, 4 sangres, 1 grito

Laura V. Medel: Día Cero

El planeta estaba deshabitado. La vida había terminado hace siglos. El único viaje en el tiempo posible ahora, sabían, era el rescate de los documentos.  Encontraron una nube con datos conservada en un “dispositivo inteligente”, la primera que habían logrado desentrañar.   ¿Qué fue de sus otras ancestras? Las  que se quedaron a vivir (¿condenadas?) en aquel planeta del que otras cuantas sí lograron escapar.  Revisaron la base de datos una vez estuvieron de regreso en la Nave Origen. Atónitas; el lector de lenguas muertas comenzó a leer la primer “noticia web” rescatada, escrita en español mexicano del siglo XXI: “3 … Continúa leyendo Laura V. Medel: Día Cero

Daniela Lomartti: Ellas nombraron la libertad

Cuando las Eva reemplazaron a las mujeres en diversos empleos, dijeron que se trataba de  “un merecido descanso para ellas”, así proclamaron los anuncios. Aunque lo que vino después fue silencio: un mundo sin mujeres visibles y sin protestas. Las fábricas rugían como bestias infernales, imparables, ahora tenían a su servicio cuerpos biomecánicos que no dormían ni reclamaban. Silvia.0025 era una programadora desterrada del sistema, vivía entre las ruinas de una ciudad que olvidó su nombre real. Allí encontró a una Eva tirada entre escombros. En la pantalla de su frente apareció un mensaje titilante que decía: “Error”. —¿Por qué … Continúa leyendo Daniela Lomartti: Ellas nombraron la libertad

Dafne Elena Romero Rosas: Estirpe

Cuando el recién estrenado marido le pidió sus camisas planchadas ella dio media vuelta y se dirigió por el pasillo a la salida de la casa.  一Atiende a tu hombre, niña. Las palabras de la abuela retumbaron en su cabeza. Odiaba ese tipo de comentarios tan comunes entre las mujeres de su familia. Como si los hombres no tuvieran manos para hacer las cosas. Se creen que es obligación y nunca agradecen. 一Atiende a tu hombre, niña.  Volvió a escuchar la consigna, apretó los ojos y se sacudió el pensamiento, antes de sucumbir a la obediencia. Recordó cómo la abuela … Continúa leyendo Dafne Elena Romero Rosas: Estirpe

Olivia Guarneros: Las deseantes

La venusina observó la Tierra, vestida con su traje de un radiante azul y desde las colinas de su planeta suspiró. Pensó en las palabras de su abuela: “Pide un deseo cuando la veas pasar y se cumplirá”. La chica anheló viajes interestelares. Conocer cada uno de los sistemas planetarios; escuchar los miles de sonidos producidos en ellos, sentir en la piel todas las experiencias que aquellos mundos pudieran proporcionarle. Desde la Tierra, Zarina se entretuvo con la aparición del primer lucero de la tarde: su tintineo iridiscente la hipnotizó con su belleza. Recordó la consigna de su madre: “Pide … Continúa leyendo Olivia Guarneros: Las deseantes

Bárbara Raquel Pacay Sánchez: Las que cruzan

Las mujeres del pueblo siempre han sabido que cruzar el umbral es un riesgo. No el de los caminos largos, ni el de los hombres que esperan en la sombra, ni el de la sed que muerde los labios. Si no otro peligro. Uno que respira bajo la tierra y escucha los deseos de quienes parten. Alma lo supo desde niña, cuando su madre desapareció una noche, envuelta en el viento. “Volveré por ti cuando esté del otro lado”, le prometió. Pero nunca regresó. Cuando Alma creció, llegó su turno. Soñaba con ese otro lado, donde el hambre no la … Continúa leyendo Bárbara Raquel Pacay Sánchez: Las que cruzan

Nelly Miguel: Maribel

Yo ya no soy Maribel. Yo era ella antes de lo que me hizo. Maribel es otra, una perfecta yo. Una con mi apariencia, con mi voz y mis ojos. Aunque nuestra mirada es distinta, la suya es encantadora. Maribel es encantadora. Es lo que deseaba ser, lo que siempre quise ser. Maribel, la bonita; Maribel, la inteligente; Maribel, la dulce. ¡Es falsa! Yo soy la original, la callada y retraída Maribel. Nadie se acuerda de mí. Bueno, excepto tú. Tú sí sabes que ella es una impostora. Solo tú nos puedes distinguir, ¿verdad? Eso me consuela, aunque sea un … Continúa leyendo Nelly Miguel: Maribel

Magda Calderón Rodríguez: Indeseada

Se tomó la cabeza con ambas manos al sentir el estallido en su cerebro. No era dolor, sino más bien como un rayo de luz que atravesó una micropartícula de sus neuronas y atravesó todo su cuerpo. Ella no entendía esa sensación, programada como estaba, para no sentir absolutamente nada. Al estallido inicial se sucedieron un sinnúmero de imágenes que vio con la memoria. Ella, desmemoriada de fábrica, estaba recordando lo no vivido jamás. ¿Qué era aquello? Colores brillantes, sonidos intensos, vibraciones que se repetían en bucle… y de pronto… las palabras. Desconocidas para ella que tiene un archivo mental … Continúa leyendo Magda Calderón Rodríguez: Indeseada