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Scarlet Sierra Guerra: Una gerania en la historia

Soy una gerania envuelta en mi capullo verdesoy fiel a los pastores desde las cavernasalejada del rebaño, pero ni bien nacía ya movíaentre el aullido de la roca y el vientomi madre es el bastión de la sabiduría.El eco de mi pesuña mandó el oso al acantiladoel rebaño pasivo mirando el vacío sangrientootras crías también… Continúa leyendo Scarlet Sierra Guerra: Una gerania en la historia

Elisa Moravis: Condenadas

Nos detuvimos en los anillosal ras del horizonte de Saturno:los mundos giraron al compás de nuestra senda.Susurré a las estrellas el secreto de tu nombre,y a las lunas les confesé nuestro destino,el cosmos ordenó, y lo hicimos,porque el universo ya nos conocía:dos viajeras cósmicas,singularidades perdidas en el éter,perseguidas por leyes escritas en planetas donde nunca… Continúa leyendo Elisa Moravis: Condenadas

Laura Moreno Arzaluz: Moira.exe

Dicen que, antes de nacer,el algoritmo está escrito.Nacemos y morimos.Y en el medio, una breve interfaz. Las hilanderas. Cloto enciende los servidores al alba. En su rueca hila la vida con cables luminosos, ópticos.Ahora es un circuito abierto; ya no lana, y algodón.Virtual, intangible. ¿Efímera existencia? Inicio Una promesa, parpadea en verdes o amarillos intermitentes.A… Continúa leyendo Laura Moreno Arzaluz: Moira.exe

Cristina Quiroa: Conjuro de justicia

auuuuuu gritó la brujalobaprrrrrrrrrr susurró la brujigatazac zac aleteó la brujamurciélagatodas escucharon el llamado, ya estaban listas escobas, canoas,bicicletas, pies,patinetas, sillas de ruedastodas a su forma llegaron bajo la luna menguante se saludaronbesos en la bocaabrazos largossonrisasmiradas y roces la brujatortuga llevaba la ollala brujaburra un poco de leña secalas yerbas y demás ofrendas entre… Continúa leyendo Cristina Quiroa: Conjuro de justicia

Ana Laura Corga: Nacientes

(protocolo para desobedecer la violencia) Una misma arquitectura: piel que se reconoce, huesos en su cuerpa de calcio, carne con memoria, miles de células          —pequeños soles—, minúsculas formas de vida conspirando para escribir la misma secuencia. De fin a inicio del hoy              al día cero. Nacientes cero Nacientes uno Nacientes dos Nacientes tres… Continúa leyendo Ana Laura Corga: Nacientes

Arantza de la Fuente Álvarez: Padre

Ojalá tú sangrarascomo la madre y yo,ojalá tú heredarasdel vientre su maldición. No sostienes la manode aquella que parió,no recoges los escombrosde tu falso amor. Entonces nazco yoy soy hija incompleta,deseada a mediaspor una madre que ultrajaste,dejándole en el cuerpoun eterno desgaste. Y no puedo evitar pensarque soy creación de tu odiohacia la mujer;nazco de… Continúa leyendo Arantza de la Fuente Álvarez: Padre

Fabiola Morales Gasca: Silenciosas

Desperté con el silencio enredado entre mis sueños,  durante el plenilunio se enroscaron con dientes en león, volutas de anhelos, humo de otros tiempos. Mi silencio huele a recuerdos de años extraviados,  huele al delantal de mi madre cuando me abrazaba al llegar de la escuela huele a agua de ríos en donde dos veces no me he bañado.   Soñé con mi madre sobre un camino de velas, la noche trajo su espíritu, que iluminaban tenue una senda. Madre ha de saber que estoy perdida en esta isla de soledad,  buque con leve pulso que avanza en alta mar viendo azules astromelias. Los espíritu saben que tengo un corazón débil pero indócil voluntad  porque me gusta acariciar los residuos del ayer. Las mujeres silenciosas siempre acariciamos tiempos propios y ajenos.   Descifro las pisadas de mi madre e invoco el espíritu del mar  entre las aguas mansas de mi rutinario llanto. Mi silencio vuela como si tuviera polvo de hadas y ha escrito la fecha  del futuro iluminada mientras todas las linternas del mundo se apagan. Silencios pasados me han despertado ciega entre la falsa luz del mundo,  observo a las mujeres desnudas más que nunca los hombres las olfatean como salvajes animales yo escucho su mirada pidiendo ayuda.   Aprendo nuevos colores que huelen a aves en tránsito y helechos apiñados en bosques. Mi sangre y mis huesos se apelmazan en la noche del asombro  y la rebelión salta como liebre con ventana abierta. Es peligroso caminar de noche —dijo mi madre  pero no importó porque caminé muy lejos entre el oscuridad con el aire  preñado de miedo mientras el corazón bramaba.   Mi silencio se volvió un métrico tintero para escribir sobre las débiles paredes del miedo. Hallé en el camino muchas mujeres como yo navegamos entre los andrajos de la noche  nos apropiamos de las silenciosas aves de nuestros ancestras para descubrir su garganta tupida de silencios que como flores inundaban el mundo  y lo preñaban de nostalgia.   Hoy nuestro silencio tiene memoria y se afilan los deseos para ser símbolo transparente  de nuestra marcha sobre la seca tierra.  Todas las silenciosas nos reunimos y le hemos quitamos el velo a Dios para que hablará  y uniera en un círculo giratorio los millones de sosiegos femeninos  en la eternidad de las palabras ¡No, no estamos solas! El silencio de una madre cariñosa nos ha despertado, los vocablos se desgranan… Maestra en Literatura Aplicada en la Universidad Iberoamericana Puebla. Diplomada en… Continúa leyendo Fabiola Morales Gasca: Silenciosas

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