Elisa Moravis: Condenadas

Nos detuvimos en los anillos
al ras del horizonte de Saturno:
los mundos giraron al compás de nuestra senda.
Susurré a las estrellas el secreto de tu nombre,
y a las lunas les confesé nuestro destino,
el cosmos ordenó, y lo hicimos,
porque el universo ya nos conocía:
dos viajeras cósmicas,
singularidades perdidas en el éter,
perseguidas por leyes escritas en planetas donde nunca fuimos oídas.
Condenadas.

En la estación lunar 9,
la gravedad falló justo cuando la abracé.

Flotamos,
nos tocamos en el aire.
Duró lo que dura un error en el sistema.
Después volvió la gravedad.
Y ella ya no estaba:

el sistema la borró como a tantas antes, sin dejar rastro ni duelo.

Vi su reflejo en mi visor.
No había nadie detrás.
Solo el eco
que no pertenecía a ese planeta,
ni a este tiempo.
A veces creo que la imaginé.
O que el amor es una falla en el visor
programado para decirnos que exageramos,
que nada pasó, que no la tocó la violencia.

Me ofreció una fruta azul,

su último alimento.
No hablamos.
No hacía falta.
En ese bocado,
el universo supo a futuro.
Luego la compuerta se cerró,
como tantas puertas que se cierran sobre nosotras.
Nunca supe su nombre.

Un cometa pasó cerca,
desintegró mis escudos
con su caricia de fuego.
El sistema entero bailó en su estela.
Falló la cápsula.
Solo por segundos.
Su rostro emergió del hielo,
respirando recuerdos.
Puse la palma en el vidrio,
ella también.
No dijimos nada.
El sistema corrigió el error,
clasificó su vida como prescindible,
y volvió a dormirse,
cien años lejos
de mí.

(¿Me escuchan?)
Esta es mi última transmisión.
Estoy flotando, atrapada en esta red cósmica,
la misma que ha atrapado a millones de nosotras
en cada planeta donde la violencia decide por nuestros cuerpos,
atrapada como las nubes moleculares
que cargan futuros que nunca llegan,

que nutren con su propia destrucción.
Mis piernas cuelgan sobre este planeta muerto,
el frío se aferra a mis muslos,
pero no hay promesa que me ancle.
¿Hay alguien ahí?

Elisa Morales Viscaya «Elisa Moravis» ha formado parte de las antologías poéticas internacionales. En 2025, publica Todos mis Rojos, su primer poemario. Este 2025, asimismo ha sido seleccionada como una de las ganadoras del 8vo Concurso Nacional de Cuento de Escritoras Mexicanas, y del Tercer Concurso Nacional de Poesía, convocado por FENALEM. Además de su faceta como escritora, colabora como editora en Diario Humano; asimismo, Elisa es cofundadora y parte de la Conseja Editorial de la revista digital MUJERESALADAS, donde colabora regularmente, y forma parte de Colectivo Engrudo.

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