Escribo esto mientras aún poseo mis cinco sentidos. Los efectos de los fungux varían según la hora, el lugar y sobre todo lo que se esté escuchando. Donde sea que el sonido se origine será el destino del viaje. Yo escogí la grabación que ha causado revuelo en la comunidad astronómica, la reverberación obtenida por la sonda espacial Morelos 51, en la cercanía de Rea, una de las principales lunas de Saturno.
Su gélida superficie será perfecta para que mi alma encuentre su propio paraíso. Hemos padecido el calentamiento global por tanto tiempo que los hielos remotos me reconfortarán hasta el final de los tiempos.
Desde que la biotecnología de este milenio ofreció alternativas para decidir donde pasar el descanso eterno, se abrió la posibilidad de que la humanidad habite holográficamente cualquier lugar donde efectivamente se perciba música, estática, eco, etc., no importa donde se origine. Yo seré pionera en holohabitar una superficie tan lejana a la Tierra.
Quién diría que esta pequeña especie fungosa extraterrestre sería nuestra puerta hacia latitudes impensadas. Me pregunto si me encontraré con aquello que emitió esa extraña señal en Rea. ¿Nos estará invitando o será disuasión?

Karla Arroyo. Mis textos se han incluido en antologías de editoriales y revistas independientes, con temáticas como la escritura identitaria, cuentos de terror, ciencia ficción y fantasía. Cursé el 5o Diplomado Virtual de Creación Literaria del INBAL, así como el Seminario de Introducción a la Literatura Moderna y Contemporánea de México, de la FLM.
Autora del libro “No querrás encontrar a las hadas”.

