Itzel Vega: La conexión con lo sagrado

Me desperté en la pradera del cielo, olía a benignidad veía  las flores más bellas eran las flores de los sentimientos más nobles, las quería todas, era tan largo el camino que infinito me pareció, la intención era más grande  que arranqué todas,  llegué al final  y otro camino se presentó, flores viejas con enredaderas espinosas  se arrastraban y me invitaban a tocarlas y llevarme cada flor  a pesar de no quererlas, eran las flores de las acciones olvidadas, de los anhelos destrozados, eran tantas y el dolor era evidente, mis manos se lastimaron y un viaje inició.

Voy al encuentro de hadas para hallar respuestas, una ronda de hadas vi, una reunión seria parece ser, mensajes de amor, tarea mágica en la naturaleza debían realizar todas juntas se daban la mano para cumplir la misión cósmica.

Caminando sigo la luz de la luna y la estrella que a un lado acompaña, tras la montaña anhelo llegar que la luz me guíe para mi fortaleza mostrar, llego a lo alto de la montaña para el cielo tocar, darme un baño celestial con polvo de estrellas y agua de luna que limpian mi ser.

Sed de rodearme de amor, grito que la libertad llegue y me invada junto a una comunidad armoniosa donde se sienta que el viento sopla como caricia en nuestros rostros, deseo un presente infinito y también un mañana que llegue por mí, un sueño es, rodearme de consonancia, mi afán es grande y el impulso de indagar otras visiones me llevan a conocer otros misterios.

Los colibríes revoloteando de flor en flor se presentan ante mí, en gran fiesta ellos van, todos de un lado al otro invitando a todos los seres del bosque que vengan al encuentro, los búhos se presentan muy elegantemente y con cierta reserva muy atentos y observantes permanecen, expectante me sitúo, la interrogante surge cómo unirme a semejante celebración si humana solo soy. Así aves, animales y seres de lo más profundo del bosque llegaron, algarabía se respiraba, el fauno brincando y bailando  su mano me extendió, estupefacta  me quedé por instante, pues visible no creía ser, tomé su mano y nuestras miradas se encontraron con gran profundidad mientras la magia me envolvía una Ninfa me sentía, todos miraban con gran curiosidad e interés de conocer quién soy yo, la atención me embebía.

Hace mucho tiempo sentada quedé en espera del ser que creía pudiera salvarme, no llegó nunca y así la vida como un río caudaloso sucedió, sin descanso por rutas no debidas el agua sobrepasó inundando todo a su alrededor, así un día una ondina se fundió en esas aguas agitadas y amigas inseparables nos convertimos, todo era claro la voz  en mí se esfumó, magia en mi ser crecía.

 Volveré a la pradera celestial y llevaré conmigo una sola flor, la flor de mi Yo tejiendo con hilos dorados el puente que me une con el otro y nos hace ser.

Soy una poeta sin más formación que la de mi propia experiencia y sensibilidad. Desde niña, he encontrado en la escritura de poemas una forma de expresar lo que veo y vivo, y de procesar los momentos difíciles. La naturaleza y el mundo de los seres elementales han sido siempre una fuente de inspiración y conexión para mí y mi búsqueda espiritual es un hilo conductor en mi escritura.

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