El mundo onírico tiembla
y nos acaricia ambas manos
Nos convence y sumerge en su espiral atemporal
Hay un silencio amargo
Que navega entre mis pies
Me recorre en susurros
Es mar sin gravedad
Nos arroja a un territorio que se evapora hirviente
Atravesando un cielo alto y frio
Permitiendo que me escurra y me extienda
Es mar sobre mi cuerpo
Lamiendo y relamiendo la piel
Siendo en falso
Corrompe lo sagrado
Lo intocable
Lo impetuoso
Con cinismo y mesura
Deja una mancha incolora
Lo abarca todo
Es espuma de mar
Se levanta nombrando un reino
Rumoreando bajo la almohada:
En tiempos tullidos
Revolotea la figura de aguas salvajes
Maravillada por la ira
Esperanzada a lo retorcido y hostil
Se quedan entre las sombras de un retrato sin rostro
Sin punto de partida o de l l e g a d a
Avergonzada de los restos del mundo
Y de los logros en propulsión de su estela
Observa insípida
Reúne los monosílabos posibles
Y traspasa con esa beligerancia
Que solo un animal en proa es capaz de soportar
Acaricia el despojo
Memorando la nula permanencia
Dinámica en quemaduras
Y turbulencias que la fibrosis agradece
Sueño delirante en piel
Deseando una vida no merecedora
Y los restos de una existencia cruelmente blanda
Manipulada por cuerpos de olas no correspondidos
En la sintonía de lo vulgar
Furiosa
Anhela construir
Y construir
Y construir
Muros que permitan su conserva
Sosegada
Quedita
Que a su vez
En la validez absurda de la evidencia
No tolera la defensa.

Mi nombre es Jazmín Quijano. Tengo 26 años y soy licenciada en Filosofía por la Universidad Veracruzana. He participado en congresos de Filosofía enfocada en problemas éticos y sociales. Actualmente estoy creando un espacio cultural inclusivo que busca fomentar el amor por el arte y la cultura en mi comunidad.

