Cecilia Mogollón Villar: Delicia

Me gusta un café tranquilo;

el café de las tardes de lluvia

recién tostado en el comal de mi abuela

después de que el sol, el agua y el mortero

hicieron su trabajo.

Así, mientras el crujir de la leña de encino seduce al comal

y el petricor inunda los poros del patio,

la maquinita de acero sucumbe a la pasión ardorosa que su bronceado suscita

y besa cada grano, lo aprieta contra sí y lo suelta

transformado.

La lluvia arrecia y la lumbre ha puesto el agua a punto

tan encendida de pasión que lanza besos, borbotones de besos

que solo se apagan cuando se funden con el café

molido en el preámbulo que lo preparó

para su encuentro con el agua que lo recibe

caliente

y juntos, después de un momento apasionado

escurren sus esencias

hechas una

delicia.

Editora, redactora, educadora popular feminista, nací rebelde y moriré insumisa. Mi trabajo creativo se ha publicado en Salidas del tintero, Especulativas, Poéticas corporales: entre la carne y el mundo, Poesía de los sures: despatriarcalizando la poesía y Ovejas negras, etc.

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