Sus palabras se deslizan por debajo de la puerta cerrada de la Fortaleza en Coyoacán. En sus letras plasmó los riesgos de vivir y la profundidad de lo insólito. Creó universos estéticos llenos de sorpresa y de argumentos agudos que no se arruinan con el tiempo. Sus ideas se convirtieron en figuras danzantes que aman la luz, son recuerdos vivos que emanan del edificio de piedra. Transformó nuestro mundo opaco en un universo etéreo y le imprimió un brillo diferente con su forma de narrar. Encontró su acomodo en el mundo y nos compartió su lirismo para guiarnos en la memoria de todos los colores y los días que nunca serán iguales. Tuvo vocación de sibila; primero observó y luego escribió sobre los abismos y contradicciones de nuestra naturaleza. Siempre rebelde. Siempre humana. Esmero y dedicación caracterizaron su escritura y nunca riñeron con las dificultades de la vida. Su genio está impregnado en las paredes de la alta torre fortificada, desde donde sus historias viajan hacia la libertad y su leyenda se sigue transmitiendo de boca en boca.

Adriana Carrión-Carlson. Soy narradora de historias. Tallerista de cuentos y minificciones. Lectora serial. Detective literario. Profesional de la edición, revisión técnica y corrección de estilo (inglés). Interesada en la difusión cultural y literaria. Traductora (inglés-español). Egresada de las carreras de letras inglesas y relaciones internacionales, maestra en estudios México-EUA. Transita en aguas de lo fantástico, lo siniestro y la ciencia ficción.

