La abuela Cordelia dice que aquello que nos causa más miedo, es lo que nos mató en la vida pasada y que las marcas de nacimiento son pistas del lugar en el cuerpo que quedó como reminiscencia de un suceso trágico. No dejo de pensar en el par de lunares gemelos que tengo en el cuello, ni el pavor que le tengo a todo lo que revolotee a mi alrededor.
Yo creo que inventó todo eso para evadir su responsabilidad de matriarca en esta familia tan peculiar. He visto retratos en blanco y negro, guardados en cajas viejas y ella no ha cambiado nada.
Todas las madrugadas, justo antes del alba, se aparece en mi habitación y espera a que me
duerma, besa mi frente y al cerrar la puerta tras de sí, murmura que en poco tiempo tendré
que extender mis propias alas.

Vivo en Cuernavaca, soy diseñadora de la comunicación gráfica, y me gusta contar historias que transitan en los géneros fantásticos. Autora del libro de minificción «No querrás encontrar a las hadas, editado por Lengua de Diablo». Amo el café, los gatos y las artes marciales.

