Todo el mundo sabe que el transporte público es una locura. Personajes de los más variados, bizarros y extraños utilizan el servicio cada día, regalándole una pincelada de maravilla a la gris realidad de los empleados que viajan en esa lata de sardinas llamada tren.
Masha estaba ya habituada a la fauna que pululaba en el metro de Moscú. Por eso no se extrañó cuando el oso polar caminó por el pasillo con la tranquilidad de quien se siente dueño de su espacio y dejó caer su descomunal anatomía a su lado. Masha lo miró por un segundo y luego alzó su libro, perdiéndose de nuevo en la lectura, ignorando la risa histérica de Baba Yaga en el asiento de enfrente y al Krampus que leía el periódico junto a una pareja de oficinistas con caras aburridas.

Génesis García Muñoz (Chile, 1990). Soy historiadora, madre y escritora. Adquirí la pasión por la literatura gracias a la biblioteca de mi padre, construida a punta de novelas de segunda mano. He publicado en revistas como El Nahual Errante, Anacronías, Amalgama de Letras, Especulativas e Interlatencias.

