La luz irreverente choca en el fondo
y despierto:
diez minutos para que suene la alarma,
preocupación sin gravedad.
Duermo
con el frío del vacío cercano.
Palabras tropiezan a lo lejos
y despierto:
treinta minutos para que suene la alarma
agradezco el tiempo extra.
Duermo
con tu nombre en mi boca.
Gatos tramando juntas indiscretas
y despierto:
una hora para que suene la alarma
¿esto ya ha pasado?
Duermo
con el sueño de relojes que corren
en dirección contraria.
La puerta chirriante habla
y despierto:
cinco horas para que suene la alarma
duermes a mi lado.
No te has ido
de nuevo esta calidez.

Soy una escritora que ama la poesía, la acuarela, leer y a los gatos. He publicado algunos poemarios y participado en antologías. Mi escritura está en distintas revistas electrónicas y sitios de difusión literaria.

