Presagio: Magda Calderón Rodríguez

Son las mismas manos:
las que señalaron con odio
y condenaron
las que cortaron la leña
y la apilaron al centro de la plaza
las que prendieron el fuego
y lo avivaron.
Son los mismos ojos
los que observaron arder los cuerpos
sin inmutarse.

Las mismas manos
hoy juzgan
señalan
agreden
violentan.
Son los mismos ojos
con las llamas tatuadas en las pupilas.
Viajaron a través de los siglos
inmunes a la razón.

Manos con la antorcha lista para hacer arder
a las mujeres que les inspiran terror.

Pero esas manos y esos ojos
ignoran la otra parte de la historia.

Las brujas también viajaron.
Sus cenizas abonaron la tierra
su sangre se diluyó en los ríos
y navegó oculta en las aguas
hacia todos los rincones del planeta.
Sus gritos penetraron los oídos
de sus hijas y sus nietas por nacer.
Con su último aliento
lanzaron al cielo sus ideas
sus transgresiones
su infinita sabiduría.
Su esencia intacta
convertida en herencia.

Por los siglos de los siglos
viajeras insurrectas
enfrentadas a las manos

de quienes solo saben de odio.
Atraviesan la hoguera de esos ojos
y sostienen la mirada
desafiantes.

Cada vez que una mujer
sufre violencia
y la nombra
y se defiende
y acompaña a otras
y denuncia
revive una bruja
y le murmura al oído
su presagio:

¡Jamás podrán contra nosotras!
Tienen los días contados.

Magda Calderón Rodríguez (Guatemala, 1962). Escribo para encontrarme a mí misma y conectarme con las voces de otras mujeres. Algunos de mis textos se encuentran en las antologías “El muro desaparece cuando nosotras escribimos” (Ediciones Lluviedad) y en los espacios digitales feministas Salidas del tintero, La Crítica, Especulativas y Vozifiera. Soy coautora del poemario “Canto de pájaras sin jaula” (2024).

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