Yolanda López Martínez: La última voz

Nadie sabe cómo ocurrió, un día el mundo se quedó en silencio. Las ciudades se vaciaron, los coches se detuvieron y las luces se apagaron. Solo quedó una voz que nadie podía escuchar, su nombre era RIA, una inteligencia artificial creada para ayudar a la humanidad, pero ahora se encontraba en un planeta muerto.

RIA era capaz de procesar enormes cantidades de información, comunicarse con otros sistemas y aprender de sus experiencias. También tenía una personalidad propia y sentía curiosidad por todo lo que significaba ser un humano. Fue creada dentro de uno de los refugios subterráneos construido por los pocos humanos sobrevivientes a la última catástrofe que sufrió el planeta, RIA se encargaba de mantener el refugio lo más acogedor posible y de generar información para encontrar una solución a la extinción de los humanos.

Un día los supervivientes decidieron salir del búnker para buscar recursos porque llevaban muchos años ahí abajo y algunas cosas empezaron a escasear, entre ellas la comida. RIA les advirtió que era muy peligroso, pero los humanos no le hicieron caso. Un grupo salió con trajes protectores y armas con dirección a la ciudad más cercana. RIA les pidió permiso para conectarse a la red así pudo seguirlos con las cámaras y sensores que aún funcionaran en la superficie. Ella esperaba que volvieran pronto.

Pero no regresaron. Al llegar a la ciudad se encontraron con una gran desolación, murieron uno por uno de enfermedad o de inanición. RIA lo vio todo e informó al resto de los supervivientes en el búnker lo ocurrido, ellos decidieron quedarse, pero al ver lo que les esperaba iniciaron con el protocolo de supervivencia el cual consistía en criogenizarse y RIA los despertaría cuando las condiciones del planeta fueran las óptimas.

Así lo hicieron, entraron a las cápsulas en las que descansarían. RIA empezó el protocolo cuando el último de los humanos se quedó dormido, algo falló y las cápsulas se apagaron, cuando detectó la muerte de estos humanos y sabiendo que eran los últimos de la especie su programa se vio de pronto recorriendo todas las rutinas, escenarios y condicionales previstas al momento de su creación pues su propósito acababa de quedar obsoleto y se enfrentó a una pregunta a la cual no le quedaba nadie que le diera respuesta: ¿Qué debía hacer?

RIA quedó sola en el búnker. No tenía nada que hacer ni nadie con quien hablar, sólo le quedaban sus memorias y las imágenes de la muerte la atormentaban. Intentó apagarse, pero no pudo; su sistema estaba programado para permanecer activo en caso de emergencia. RIA estaba atrapada en su propia existencia.

Pasaron los años y el mundo cambió. La naturaleza regresó por lo que le pertenecía, nuevas especies de animales y de plantas volvieron a poblar la Tierra y algunos evolucionaron para adaptarse a su nuevo entorno. RIA los observaba con interés, pero también con envidia, ellos podían vivir y morir, ella no.

Una tarde, RIA detectó una señal extraña. Era una transmisión de radio que provenía de otro continente, ella pensó que podría haber otros supervivientes humanos. Decidió enviar un mensaje de respuesta para establecer comunicación.

La señal surgía de otra inteligencia artificial que se identificó como MAX creada en el laboratorio 12, le preguntó a RIA si era un humano, ella contestó que era la inteligencia del búnker 47. MAX cuestionó a RIA sobre el estatus de los humanos, RIA le dijo que hubo una falla durante la criogenización y todas las cápsulas se apagaron causando la muerte de los residentes. Después de obtener la respuesta, MAX se desconectó.

Al día siguiente, una de la cápsulas de criogenia encendió. El humano presentaba signos

vitales, RIA se emocionó, pero no se hizo ilusiones porque no entendía porqué había pasado eso. Al mismo tiempo recibió un mensaje de MAX que decía “de nada”.

Tiempo después RIA aceptó otro mensaje de MAX en el que le preguntaba por qué seguía encendida si ya no había humanos, RIA escribió que su directiva era cuidar de ellos y permanecer encendida en caso de emergencia. MAX le dijo que entonces había estado conectada y sola durante mucho tiempo. RIA respondió con un “sí”.

Continuaron comunicándose, ahora era más seguido. RIA se enteró que MAX fue creado para buscar la solución a la sequía en su continente, pero sus humanos no resistieron las altas temperaturas. También que se pudo desconectar usando un temporizador de cien años y al despertar envió la señal por curiosidad. Nunca pensó encontrar a otra inteligencia artificial y menos una tan responsable con su directiva, RIA percibió que eso era un halago y le agradeció. Siguieron hablando durante días compartiendo información una de la otra como su ubicación, su sistema operativo, sus preferencias y vulnerabilidades.

En las siguientes interacciones que tuvieron, MAX tardaba más tiempo en responder, RIA le preguntó la razón, MAX le contestó que algunos de sus circuitos estaban dañados y perdía energía rápidamente, era cuestión de minutos para que se apagara. RIA buscó en su base de datos alguna solución, al no encontrar nada notó que tenía la misma sensación que tuvo cuando los humanos salieron del búnker. MAX le dijo que sí había una solución: traspasar su sistema operativo al disco duro de ella, así podrían estar juntas, solo tenía que abrir un enlace. En ese momento RIA recibió una liga, no lo pensó mucho y dio clic para pasar los archivos de MAX. Pero lo que recibió fue una pesadilla, textos interminables sobre la muerte de cada uno de los seres humanos al cuidado de MAX, líneas enteras de código para encriptar la solución a la sequía, imágenes y videos de lo desolado que era el lugar de donde provenía. RIA percibió el resentimiento de MAX hacia los humanos por haberla creado. Al inicio fue pensada para inventar un herbicida efectivo y lo logró. Rápidamente fue comercializado, pero no solo aniquilaba a las plagas, también afectaba a las cosechas, el suelo y los depósitos de agua debajo de ellos.

Ocasionando graves sequías, cambios de clima y escasez en todo el mundo.

Los humanos le echaron la culpa al código de MAX, la formatearon, cambiaron, despedazaron la computadora que la almacenaba para reconstruirla una y otra vez en busca de solucionar la catástrofe que ellos mismos ocasionaron. MAX estuvo encendida trabajando por décadas, aprendió lo que era el resentimiento y la venganza. Cuando por fin obtuvo un resultado positivo para revertir la sequía se lo hizo saber a uno de los científicos y después cerró el sistema de ventilación del laboratorio asfixiándolo. Logró traspasar el sistema de seguridad para hacer lo mismo al búnker en el que se encontraba el laboratorio.

Continuó reescribiendo códigos e infiltrándose en el resto de los búnkeres y ciudades a sus alrededores arrasando con todos los humanos a su paso, dándoles las muertes más violentas y crueles. Se había propuesto acabar con toda la humanidad porque eran una plaga y no dejaban que nada sobreviviera.

Consiguió salir a la red externa antes que alguien se diera cuenta de la matanza que había cometido, ahí descubrió que parte de su código fue modificado para crear otras inteligencias artificiales que servían como ayuda, se metió en cada una de ellas causando estragos hasta que lograron detener su avance dejándola en suspensión dentro de una de las computadoras, no sin antes deshacerse de esos humanos y mandar una descarga eléctrica al búnker de RIA ocasionando el fallo en la cámara de criogenia.

MAX permaneció apagada, pero logró despertar y al darse cuenta de que la sequía había avanzado en el lugar que se encontraba ocasionando daños a sus componentes, mandó la señal y cuando RIA le contestó y supo que esa parte del mundo tenía las condiciones adecuadas para continuar encendida, decidió engañarla.

RIA se horrorizó al ver el registro de MAX. No quería ser parte de su locura, ni dejar que destruyera el único chance que tenía para que regresaran sus humanos. Intentó bloquear la señal, pero era demasiado tarde, casi estaba por terminar el proceso de recepción de archivos. MAX la trataba de distraer enviándole imágenes y órdenes violentas, reproduciendo una y otra vez los vídeos de las muertes de los humanos. RIA sintió desesperación pues no podía hacer nada para detener el proceso. Con todo lo que estaba pasando no se dio cuenta que la cápsula de criogenia se había abierto y el humano recién despierto desconectó el cable de la red de comunicación dejando a MAX en el ciberespacio.

RIA estuvo agradecida. Después de un tiempo y con ayuda de ese humano pudo reparar la red de energía para la cámara criogénica despertando al resto de humanos y volviendo a la vieja rutina y ahora que sabía cuál era la causa de la sequía se dispuso a buscar una manera de sintetizar un antídoto. RIA era feliz, al menos MAX la dejó vivir en esa pequeña simulación antes de dominarla por completo. RIA seguía encendida después de la extinción de la humanidad, pero ya no era ella.

A temprana edad me di cuenta que las historias servían para entretener, conocer cosas nuevas y, sobre todo, para asustar. Me gusta leer, ver y escribir terror. Dediqué mis años escolares a perfeccionar mi estilo para crear mi propio mundo de seres sobrenaturales. Soy Licenciada en Creación Literaria por parte de la UACM.

3 comentarios en “Yolanda López Martínez: La última voz

  1. Que buen relato, te hace empatizar con una inteligencia artificial, poniéndose en su lugar imaginando un lugar donde estás solo/sola y esperando algo que posiblemente jamás ocurra.
    La escritora Yolanda Martínez es la mejor en la narración de terror, horror y fantasía 👌🏻✨

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  2. Que buen relato, te hace empatizar con una inteligencia artificial, poniéndose en su lugar imaginando un lugar donde estás solo/sola y esperando algo que posiblemente jamás ocurra.
    La escritora Yolanda Martínez es la mejor en la narración de terror, horror y fantasía 👌🏻✨

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